«Dejar ir. El camino de la liberación»

«Dejar ir. El camino de la liberación»

Desde pequeños hemos aprendido a reprimir las emociones, bien para no sufrir, bien porque nos decían desde chicos que no se podía llorar, no hay que llamar la atención, no se puede gritar en casa… o simplemente porque en casa papá y mamá no comunicaban sus sentimientos y nosotros hemos aprendido de lo que veíamos. ¿Conoces el método de Dejar ir?

«Lo que no expresas lo proyectas fuera, creando dentro de tu psique un vacío que hace que se manifieste en tu cuerpo físico» Ken Wilber

El cuerpo es un medio de comunicación. En Bioneuroemoción trabajamos con un síntoma físico para acompañar al consultante a tomar consciencia del para qué de su síntoma físico.

La sociedad está entrando en un nuevo paradigma donde ya no se entiende la sanación del cuerpo sin la sanación de la mente. La enfermedad no es fruto del azar y, aunque sea multifactorial, se ha llegado a comprender y a tomar conciencia de que las cosas, en su sentido más amplio, tienen un para qué.

Muchas personas pensarán que tienen mala suerte, que esa es la cruz que Dios les ha enviado, que tienen un mal karma o es que han pisado una mierda de gato o algo parecido, pero esta es la manera más fácil de sacar la responsabilidad que nos incumbe fuera de nosotros y posicionarnos como víctimas ante el mundo que nos rodea.

Por ello, en Bioneuroemoción, enseñamos al consultante a no hablar nunca de los demás, a no hacer juicios y a pararse a observar, a sentir y a autoindagar. Enseñamos a dejar de posicionarse, a dejar de ser la víctima de su historia para pasar a ser el único responsable de todo cuanto le acontece en su vida. Porque cualquier síntoma o vicisitud que suceda en tu vida, no es por casualidad, y siempre va acompañado de un estrés, consciente o inconsciente.

Mi experiencia con la enfermedad

Cuando paré mi vida por completo para encontrar mi norte, pensaba que era feliz. Tenía un trabajo estable, una casa, un coche, la familia cerca, tiempo libre para escalar…. sin embargo mi cuerpo me daba señales fehacientes de que eso no era la felicidad.

“¿Toda la vida cuidándome para estar enferma?” “¿Enserio?” “¿La enfermedad es cosa del azar?” Hoy, puedo decir que se puede estar enfermo y ser feliz. Porque la felicidad no es una consecuencia, sino un estado interior.

“La felicidad es un estado interior, un estado de ser. No tiene causa, por lo tanto nunca tendrá un efecto. Siempre está presente, si no la experimentas es que la estás bloqueando” Enric Corbera

 Con 28 años padecía de una amenorrea (ausencia de regla) que duraba ya 4 años y, como consecuencia de las analíticas y pruebas que me hicieron, detectaron un anticuerpo antinuclear Ana´s en mi sangre, característico de la enfermedad autoinmune Lupus eritematoso.

Entonces empecé a replantearme la vida que vivía, a cuestionarme si estaba donde quería estar, si era la persona que quería ser. Cogí valor y me adentré en lo más profundo de mi ser, en busca de la causa de todas mis enfermedades.

“A la cueva que más temes entrar, está el mayor tesoro que puedas encontrar” Joseph Campbell

El trabajo personal con uno mismo es doloroso porque implica remover las historias del pasado y sacudir el árbol genealógico de mentiras y secretos para hallar la verdad. Esa verdad que te hacer ser quien hoy eres. Cuando sacas a la luz todas esa emociones reprimidas, miedo, ira, asco o tristeza, empiezas a liberar a tu ser de una carga emocional que estaba bloqueando tu campo energético.

El Dr. David R. Hawkins, licenciado en medicina psiquiátrica, estudioso de la Consciencia y maestro de las enseñanzas de Un Curso De Milagros, nos ilustra en su libro Dejar ir con su metodología de sanación.

Hawkins era un médico que padecía múltiples enfermedades y encontró la sanación a través de su metodología Dejar ir. En su libro, cuenta cómo se pasó once días seguidos sin parar de llorar, sacando todas esas emociones reprimidas de su niño interior. Pasado el temporal empezó a ver la luz y milagrosamente sus enfermedades empezaron a remitir.

En su libro nos explica textualmente que la mente racionaliza y prefiere mantener las verdaderas causas de la emoción al margen de la conciencia; para ello, utiliza el mecanismo de la proyección. Culpa a los acontecimientos o a las personas por “causar ese sentimiento” y se ve a sí misma como la víctima inocente e indefensa de causas externas. “Ellos me hicieron enfadar”. “Eso me asustó”. “Él me ha lastimado”. “Los acontecimientos del mundo son la causa de mi ansiedad”…

Cuenta que en realidad ocurre exactamente lo contrario. Los sentimientos suprimidos y reprimidos buscan en realidad una salida y utilizan los acontecimientos externos como los desencadenantes y excusas para desahogarse.

Hoy puedo atestiguar que el mecanismo de dejar ir es realmente liberador y sanador y, junto con la toma de consciencia, es capaz de remitir la enfermedad y recuperar el bienestar personal. Es una sanación voluntaria, una rendición, es morir para volver a nacer.

Dejar ir
Foto de Ana Claver (@aniann_ en Instagram)

Mi experiencia con Dejar ir

Recuerdo hace tiempo que me lamentaba por la mujeres que tenían trastornos de alimentación, bulimia o anorexia, sin darme cuenta de que en realidad me lamentaba de mi misma. Pensaba que eran enfermedades mentales, y estaba en lo cierto, pero no sabía que también eran enfermedades emocionales y más tarde lo experimenté.

En mi caso, aparte del lupus y la amenorrea, padecía de un fuerte trastorno de alimentación que no me permitía vivir tranquila, pues el mero hecho de querer controlar mi vida, ya me generaba un estrés inconsciente. Controlaba lo que comía y si me podía engordar o no. Controlaba los días de la semana que iba a hacer un ejercicio u otro, y si no hacía deporte controlaba el no comer demasiadas calorías para no engordar.

Era un estrés inconsciente que provenía de creencias fuertemente arraigadas en mi psique. Como os cuento en otro de mis artículos, la creencia inconsciente desde que era una niña de que “si me engordo mi mamá no me querrá” , ha condicionado mis comportamientos toda mi vida, pues recordemos que solamente el 5% de nuestra psique es consciente, mientras que el 95% de ella es inconsciente, por lo que nuestros comportamientos son inconscientes en un 95%, por lo tanto estamos dirigidos por la información que yace en nuestro inconsciente.

Sumado a esta fuerte creencia inconsciente se añade una fuerte emoción reprimida desde que era una niña, la rabia. Una rabia contra mi madre porque no me quiso como a mi me hubiera gustado que me quisiera. Porque siempre sentí que mi madre quería más a mi hermano, pese a que ella crea que nos quiso a todos por igual, ella también estaba y está dirigida por su información inconsciente.

Después de los cursos en Bioneuroemoción en los que trabajé la autoindagación y el cuestionamiento de mis creencias, entendí que ella lo hizo todo lo mejor que pudo y supo. Entendí que ella no podía controlar sus comportamientos porque eran inconscientes, así que no era justo juzgarla porque ella también fue una niña, con una carencia emocional que le tocó vivir, con unas creencias inconscientes y una carga emocional heredada de generación en generación.

Entonces lo entendí mentalmente, pero emocionalmente seguía sintiendo rabia y la vida me ponía situaciones para ponerme a prueba de si estaba en paz o no con ella.

Fue la soledad y el aislamiento lo que me permitió conectar con esa emoción reprimida. Recuerdo pasear por la playa y sentir la arena en mis pies, escuchar las olas terminar junto a la orilla, oler la mar salada y sentir la energía dentro de mi.

Pasaron semanas pero yo seguía controlando sin querer la comida, ahora con mucha menos frecuencia, pero seguía y, como soy tan exigente, quería sacar esa cárcel de mi.

Una noche, con la luna llena y el planeta inmerso de energía, llegaba a casa y me sentía rara. Me paré en la calle a escucharme y me dije, “llego a casa y qué hago, ¿ceno? pero no tengo hambre, ¿me bebo una cerveza?”

Entonces me di cuenta de que mi consciente, estaba intentando tapar una emoción, aunque yo sentía que había algo dentro de mi que necesitaba sacar, así que me fui a la playa, me senté frente al mar y, ante aquella hermosa luna llena, empecé a llorar.

Dejar ir

Empecé a llorar y a llorar y a llorar, sentía la rabia, la sentía y la dejaba ir, seguía llorando hasta que poco a poco me fui quedando en paz. El silencio invadió ese espacio y mi cuerpo exhausto quedó relajado, tranquilo, en paz.

Después de un fuerte trabajo personal y otra oportunidad que tuve de expresarle a ella mi emoción reprimida, puedo decir que cambié la emoción de rabia por la del amor incondicional hacia mi madre. Sin juicio, con amor y compasión llegué a integrarla en mi corazón y como consecuencia integré la feminidad que yacía oculta en mi interior.

Mi cuerpo me fue poco a poco comunicando los cambios emocionales que había en mi. Recuperé mi feminidad y lo primero que se manifestó fue la menstruación, después de cuatro años de amenorrea era para mi un milagro. Pero el poder de ese milagro estaba en mi. Con el tiempo fue desapareciendo el control, permitiéndome comer lo que quisiera, permitiéndome engordar y permitiéndome desarrollar mis curvas de mujer.

“Nos ponemos enfermos inconscientemente, tomamos consciencia y nos sanamos inconscientemente” Enric Corbera

Cuando cambias tu percepción, la cual está condicionada por tus experiencias de vida, tus creencias consciente e inconscientes y la información heredada del transgeneracional, cambia tu emoción y por lo tanto tu campo vibracional, es decir, tu estado de consciencia es otro, manifestándose en tu biología y en tus experiencias personales e interpersonales.

“Las percepciones no solamente cambian los comportamientos , sino que cambian la expresión génica” Bruce H Lipton, La biología de la creencia

La enfermedad autoinmune que me detectaron en 2015, desapareció en octubre de 2016. Cuando tomé consciencia de que me estaba autodestruyendo rechazando mi cuerpo y por lo tanto mi feminidad. Al tomar consciencia dejé la escalada y el deporte en su aspecto más extremo. A partir de entonces el anticuerpo desapareció de la sangre.

“Eleva tu consciencia y los cambios en tu vida vendrán solos” Jon Kabbat-Zin

Dejar ir

Dejar ir

 

Escucha tu cuerpo

A día de hoy estoy muy atenta a lo que mi cuerpo me está diciendo, porque refleja siempre el estrés inconsciente que estoy viviendo.

Hemos enseñado al cuerpo a tolerar un determinado nivel de estrés del que no somos conscientes. Nos limitamos a paliar los efectos de la enfermedad con medicamentos, los cuales ayudan mucho para seguir llevando la vida que llevamos, pero no buscamos la causa del síntoma o la enfermedad, y ésta está dentro de nosotros.

En otra publicación os haré un recopilatorio de síntomas físicos que he tenido y su significado biológico porque, como podéis ver con mi trastorno de alimentación, la amenorrea y el lupus, todo tiene su sentido biológico, condicionado por las creencias inconscientes.

“No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y nuestra mente; son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y, por lo tanto, nuestra vida” Bruce H. Lipton

Como siempre, me despido con un bella frase de Un Curso De Milagros que dice así:

“Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos sentirán culpabilidad, como que los que perdonan hallarán la paz. Libro de ejercicios: Le. 68, pág. 123

Patricia Guijarro

Acompañante y mentora de mujeres que quieren mejorar su autoestima, salud y bienestar emocional. Inconformista y buscadora de la verdad, he descubierto el poder que tienen las emociones y los pensamientos en nuestra vida.

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Samantha

    Paty,

    Tu post me da esperanzas e inspira, actualmente vivo dos duelos. De repente me encontraron un quiste operable que afortunadamente desapareció en dos meses, mi hígado está inflamado, pero no encuentran claramente la causa, me comentan que quizá pueda ser una enfermedad autoinmune. He llorado, sin embargo creo que hay muchas cosas que debo curar en mi.
    También me indentifiqué con lo que comentas de tu madre, a mi me ha llevado años el poder sanar esa parte y sigo en ello.
    Definitivamente no debemos huir de nuestras emociones, hay que sentirlas y trabajarlas.

    Saludos

    1. Hola Samantha,

      Gracias por abrirte a compartir tu experiencia. Todo tiene solución, y lo más bonito y tranquilizador es saber que está dentro de ti. No ceses en la búsqueda, ves hacia dentro, hacia el pasado, sana, perdona y toma las riendas de tu vida. Tu cuerpo habla lo que la mente calla.

      Estoy aquí para acompañarte.

      Un abrazo valiente!!!

  2. Maria

    Justo el otro día me recomendaron este libro, el cual voy a empezar a leer. Padezco una enfermedad autoinmune, por lo que me he visto reflejada en tus palabras. Creo que una parte determinante de mi enfermedad empezó cuando empecé a no aceptarme a mi misma, a no quererme lo suficiente, a compararme y querer ser como los demás. Había siempre una diferencia entre lo que hacía y quería hacer, llegando a pasar ratos llorando de impotencia por pasar situaciones por las que no quería pasar, yo no me daba cuenta, pero la clave siempre estuvo en mi, siempre estará en nosotros, que somos bellos e imperfectamente perfectos.

    1. Hola María,
      Gracias por tu comentario y compartir tu experiencia. Toda enfermedad tiene un sentido biológico y un sentido simbólico. La autoinmunidad refiere que el mismo sistema autoinmune se autodestruye a sí mismo, por lo tanto hay una parte inconsciente de ti misma que se está autodestruyendo. Como bien dices, la no aceptación significa, «no querer existir», lo cual supone una autodestrucción para el propio organismo que está recibiendo esos mensajes de desvalorización. En mi artículo de «autoexigencia y desvalorización» encontrarás más información.
      El hacer las cosas por la imagen que damos hacia los demás y por «qué pensarán de mi», es una creencia social inconsciente de la que tenemos que empezar a ser consciente para impedir que nos afecte en nuestros comportamientos.
      La clave está en conectar con nosotros mismos, entender que todos somos iguales, cada uno con una identidad construida, pero tras esa identidad todos somos lo mismo. Por lo tanto, construye tu identidad desde el amor, la compasión y la humildad, vive en coherencia con lo que piensas, sientes y haces, y el universo te abrirá las puestas donde sólo se ven paredes.
      Los límites los pone la mente con sus creencias inconscientes. Animo corazón.

  3. Maribel

    Hola Paty , una vez más todo me resuena, me es muy facil comprender que nuestra realidad simplemente es todo lo que proyectamos desde nuestro interior.Me encanta leerte y tu historia es el reflejo del cambio en cómo tú puedes ver la vida hoy y como ese mismo cambio te permite sanarte a ti misma , gracias por compartirlo !!!!!! Y se me hace tan facil entender muchas otras cosas que me pasan . Te mando un fuerte abrazo GRACIAS!!!!!!

    1. Hola Mari,
      Gracias a ti, corazón. Nada es por casualidad y que estés leyendo esto en este momento de tu vida, también tiene que enseñarte algo, somos resonancia. Atraemos a nuestra vida aquello que resuena con nuestro estado de consciencia…por lo tanto no hay excusa…todo lo que veo fuera, es siempre un reflejo de lo que hay dentro.
      Un fuerte abrazo preciosa 🙂

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